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Capítulo 1. Uprising (Sublevación)

La paranoia florece
Ellos ya no nos forzaran
Ya no nos degradaran
Y jamás nos controlaran
Nosotros, seremos los únicos victoriosos



*


Baki se sostuvo con fuerza del volante del automóvil, mordiendo impacientemente el filtro del cigarrillo en sus labios y mirando a sus alrededores. Hace muchísimo tiempo que no fumaba, a decir verdad lo reprobaba, en aquellos momentos sin embargo, necesitaba angustiosamente de un alivio. Y es que su cuerpo era una mezcla extraña de sensaciones, por un lado sus manos se sacudían en ligeros temblores y por el otro el sudor corría por sus sienes, todo ese revelaba su nerviosismo y clara inexperiencia.  Sabía bien que un paso en falso podía ponerle fin a todo eso, un error… Y pasaría el resto de su vida disculpándose por esa noche y pagando los platos rotos de su desobediencia. No exageraba… desafiar órdenes, robar durante un rato el Maybach… Estaría en serios problemas si era descubierto.

- Diablos… Apúrate - siseo al mirar en su reloj de pulso pasadas las diez y media de la noche mientras se asomaba por la ventanilla apenas entreabierta. Debían darse prisa si es que pretendían llegar a tiempo. Apoyo su frente sobre el volante cerrando sus ojos ¿Por qué había tomado esa loca decisión? Tal vez sólo quería ayudar a su mejor amigo, quizás… simplemente el mismo no soportaba más tiempo el encierro… Quiensabe… A veces se cometían errores demenciales en nombre del amor.

Abruptamente la puerta del copiloto se abrió, casi con la misma rapidez que era cerrada. Baki miró a un lado suyo donde un chico de casi su edad se sentaba agitado y miraba impávido hacia el parabrisas.

-Baki… - susurró el muchacho de cabellos castaños que acababa de abordar el automóvil con voz agitada y sin mirarlo – Vámonos, antes de que alguien se dé cuenta – Sonaba firme, pero el temblor en su manzana de Adán, hacía claro que estaba incluso más nervioso que el otro. Cerró su chaqueta y se negó a decir una palabra más.

El joven al volante asintió casi de inmediato, encendiendo el automóvil y acelerando, siempre mirando a los lados y tras de ellos, por si alguien los seguía. No fue así, no obstante, los primeros minutos desde que salieran de la casa y se incorporaran a la carretera fueron largos, casi eternos. Aún con ello, ninguno se atrevió a decir una sola palabra, y sólo hasta que se encontraran bien adentrados en la carretera, Baki desviaría un poco su atención del volante, dispuesto a romper el incómodo silencio.

-Tardaste… - susurró arrojando su cigarrillo por la ventanilla – Pensé que tal vez estabas desistiendo de ir esta noche, Kazehiko–

No obtuvo una respuesta inmediata. El joven junto a él miraba la carretera, posando su mano entre sus cabellos castaños rojizos. Era un muchacho delgado, no muy alto pero indudablemente atractivo. Su piel morena contrastaba con el inusual gris de sus ojos, mismos que parecían perdidos en la inmensidad de la noche, y que gradualmente se posarían sobre el conductor.

-Karura no se había ido… No podía dejarla sola–

Baki guardo silencio comprendiendo perfectamente, mirando la mano de su acompañante, donde una flameante sortija plateada relucía con el reflejo de las luces de carretera. Kazehiko recientemente había cumplido los veinte años, y aunque para Baki aún era excesivamente joven, la familia de Sabaku no Kazehiko, no parecía estar deacuerdo. A los pocos días de su cumpleaños, sus padres habían llegado a la conclusión de que era necesario que se casara y se estableciera. Sin más, y en un abrir y cerrar de ojos, una chica había sido elegida por su padre y Kazehiko estaba comprometido. Su boda se efectuaría en un par de meses. ¿El problema? Kazehiko y Karura apenas estaban conociéndose, y por supuesto no se amaban. A pesar de que  el chico se esmeraba en ello.

- Sé que te esfuerzas en quererla, y es una chica muy linda – susurró Baki sin quitar la vista de la carretera –Pero no te presiones tanto… El amor no es forzado Kazehiko. Si es la mujer para ti, llegaras a amarla sin tener que esforzarte –

El mencionado no comentó nada. Su amigo le repetía aquellas palabras hasta el cansancio. Pero no había gran cosa  que pudiera hacer para evitar ese compromiso, salvo esforzarse en encariñarse con Karura. Ella sería su esposa, le gustara o no.

-Kazehiko – murmuró Baki sin quitar la vista del frente, temeroso de enfrentarse al chico junto a él. Era después de todo su jefe, pero por el modo en que lo había tratado desde su infancia, se había sentido siempre más como su hermano y mejor amigo. Habían crecido juntos y se conocían el uno al otro mejor que nadie. Ahora mismo, Baki sentía un terrible remordimiento por haberlo empujado a desobedecer a su padre y salir ambos de casa, siendo que se les tenía absolutamente prohibido – Si en algún momento quieres volver… Yo lo entenderé –

El otro chico desplazo con lentitud su mirada, observando cuidadosamente a Baki. Miró su cabello negro humedecido por el sudor aun cuando la temperatura fuera era muy baja, sus manos titubeantes aferradas con fuerza al volante y su mirada puesta y fija en el camino. Tenía miedo de lo que hacía y no podía ocultarlo.

- Esta bien, descuida – murmuró, tratando de calmar a Baki – Lo hiciste por mí. No pienso quedarme mucho tiempo después de todo, sólo algunos minutos y volveremos a casa –

Baki entrecerró sus ojos. No le parecía justo. Ambos eran jóvenes después de todo, tenían derecho a salir y divertirse al igual que el resto de los jóvenes de su edad. Ir a un concierto era algo a lo que cualquier persona de su edad tendría derecho de manera ordinaria. Pero Baki y Kazehiko, eran un poco distintos a los chicos normales. Ellos habían sido rezagados del mundo exterior durante varios años por las soberbias y absurdas costumbres de su familia clasista. Y ciertamente unos minutos no parecían un buen trato a cambio de una vida de encierro como la que ellos habían llevado siempre. Pero también comprendía que era mejor no retar a su suerte, debían volver cuanto antes a casa.

- Sólo quieres verlo ¿Cierto? – Murmuró el pelinegro – Conocerlo y regresar -

El otro no respondió esta vez. Baki estaba en lo correcto después de todo, no necesitaba aclararle nada. En realidad le habría encantado escuchar todo el concierto, como era natural, pero… Eso era imposible y riesgoso. Deslizo la mano dentro de su ceñido pantalón, sacando un arrugado trozo de papel arrancado de una revista y mirando el anuncio del glamoroso concierto de esa noche. Sus ojos se posaron sobre el nombre del artista que haría gala en el escenario.

“Shukaku”

Ese nombre se había vuelto un icono de la música en poco tiempo. El éxito desmedido que había tenido durante los últimos años, lo habían convertido en toda una celebridad. Lo cierto es que apenas y se había interesado en su aspecto físico, su música le tenía cautivado, una que para él, era inspiración pura. Sabía bien que si era capaz de verle tan solo una vez, de escuchar su intoxicante música en vivo, eso sería suficiente. Le bastaría para estar en paz consigo mismo de ahora en adelante y continuar como hasta entonces, escribiendo de aquella manera soberbia y majestuosa que rápidamente lo estaba colocando como uno de los escritores más jóvenes y talentosos de aquella época.  Sin haber pasado de los veinte años, Sabaku no Kazehiko se había hecho fama entre las mejores editoriales, habiendo escrito al menos seis ‘best seller’ a esa corta edad. Era en palabras de muchos, y del mismo Baki “Un joven prodigio”.

¿El secreto de su desmedido talento? Aquella música. Sin que nadie lo notara, con la aparición de un nuevo disco por parte de aquel cantante, también lo hacían un par de libros por parte del joven escritor. Todo eso, sin obviar que adoraba su música. La había escuchado secretamente durante años, siendo Baki el único confidente de esto. Era música que de algún modo le hacía sentirse completo, le daba ideas al por mayor, pero que también le daba alivio a su estresante modo de vida, incluso se sentía libre, aún sabiendo que no lo era.

Conocerlo entonces, se había vuelto algo muy importante. Conocer al autor de esas glamorosas melodías, al creador de esa música que causaba semejante revuelo en él y quien le daba la creatividad para escribir sus extraordinarias obras. Conocerlo… Al menos unos minutos. No pedía más.


*

Llegaron justo a tiempo. Aunque para ambos chicos fue necesario atravesar corriendo los pabellones y escaleras del auditorio. No les ayudaba que gruesas nubes cubrieran el cielo y las primeras gotas de lluvia se hicieran presentes. En un abrir y cerrar de ojos el tránsito de la ciudad se había aglomerado a su alrededor, retrasándolos aún más. Corrieron angustiosos desde el estacionamiento y sólo se detuvieron cuando estuvieran frente a la entrada del colorido edificio de conciertos, apenas con aliento y sudorosos por el largo trayecto. Baki busco bajo su ropa, sacando un par de arrugados boletos y entregándolos tembloroso al chico que moderaba la entrada al concierto.

- Sólo un rato… ¿Correcto? – dijo mirando agitado a Kazehiko, mientras sus boletos eran examinados – Un rato y… Regresamos a casa -

Kazehiko asintió, tratando de recuperar igualmente el aliento - Sí, solo un rato –

-Bienvenidos, llegan justo a tiempo – murmuró el chico, quitando la cintilla aterciopelada de la entrada – Disfruten el concierto muchachos –

Baki fue el primero en pasar, era costumbre. Siempre entraba a cualquier lugar antes que Kazehiko e inspeccionaba que fuera seguro para él. Su puesto era similar al de un guardaespaldas, pero su lealtad era muy superior a eso. El velaba siempre por los intereses y felicidad del menor. Ahora mismo sabía que hacía algo que podía meterlo en gravísimos problemas, pero lo haría de nuevo por hacerlo dichoso – Vamos murmuró al ubicar los asientos, es allá adelante –

Kazehiko pareció pensarlo un poco, pero casi instantáneamente alcanzo a su amigo. No tardo en ubicarse entre las numerosas personas que al igual que ellos acudían a divertirse, sumiéndose en aquel ambiente un tanto desconocido para él. El concierto aún no comenzaba, pero fue atacado rápidamente por el estruendoso ambiente y la suave música de fondo, las luces, el humo, el calor de estar inmerso entre semejante multitud de personas. Realmente no se había imaginado que sería de esa manera. Miró a su alrededor, mirando un tanto asombrado la cantidad de chicos y chicas de su edad a su alrededor. Así que de ese modo era como se veía un concierto…

-¡Kazehiko! ¡Vamos! – Grito Baki varios metros más adelante, ubicado ya en sus lugares – El otro obedeció, abriéndose paso entre el resto de la gente y colocándose a un lado de Baki, mismo que lo recibió con una sonrisa – Bueno… Ya estamos aquí –

El castaño asintió. Si… estaban ahí. Había sido el mismo Baki quien le insistiera hasta el cansancio para tomar esta decisión. De algún modo que desconocía, había sido capaz de enterarse del concierto y comprar los escasos y carísimos boletos, sólo para darle gusto. Miró a un lado suyo observando un tanto emocionado al otro. No le extrañaba. Ninguno de los dos había acudido con anterioridad a algo como esto, era una experiencia nueva para ambos.

-Oe, ‘Hiko’ – murmuró Baki – ¿Alguna vez creíste que lo conocerías?-

Ciertamente no. Kazehiko poso su atención donde se hallaban las estrambóticas, casi demenciales luces que adornaban exuberantemente el auditorio entero. Nunca imagino conocer al creador de la música que tanto le gustaba, mucho menos que tendría esta oportunidad. Era una ocasión especial, tal vez jamás volvería a tenerla.

Sus pensamientos fueron abruptamente interrumpidos cuando dichas luces se apagaran parcialmente, iluminando únicamente el escenario frente a ellos. El grito de la multitud a su alrededor les hizo saber que aquello estaba por comenzar. Aún no vislumbraba nada, pero fueron recibidos por aquellas deliciosas notas que Kazehiko había escuchado innumerables veces en su mente, y que en aquellos momentos le aceleraron el corazón. Era esa música… esa que estimulaba su lado creativo como ninguna otra y que daban rienda suelta a su portentosa mente de escritor.

Las luces multicolores del escenario hicieron su trabajo cuando una figura masculina se asomara de entre las sombras. Tenía el porte digno y hasta cierto punto arrogante, que se esperaría del cantante más aclamado de la actualidad. Kazehiko alzo una de sus delgadas cejas al posar su atención en él. Y es que estaba situado lo suficientemente cerca como para reparar en los minúsculos detalles de su persona. Tal vez lo había visto un par de veces en las revistas, cuando mucho, aunque jamás lo había analizado como ahora. Lo primero que noto sin duda alguna, fue la larguísima cabellera dorada del cantante, cayendo orgullosa por su espalda. Su cabello rubio cenizo, tan poco común entre los japoneses, era sin duda alguna blanco de su atención y de la mayoría de las personas. Lo siguiente que noto fue la blanca piel del cantante, surcada por numerosos tatuajes azules, de extraña simbología que seguramente sólo el comprendía.

Era… algo singular. Pero sin duda, el rasgo más distintivo del artista, eran sus inusuales ojos. Las cámaras enfocaran al artista, mostrando su rostro en las numerosas pantallas y el público pareció enloquecer por él. El negar que aquellos brillantes ojos color ámbar eran hermosos, hubiera sido un crimen antinatural. Tal vez eran esos ojos lo que todos amaban realmente.

-No lo imaginaba así… Vaya que es fuera de lo usual – susurró Baki – Mira a las chicas, las vuelve locas, no entiendo porque… No te parece un tanto… ¿Exuberante? –

Kazehiko miró al público alrededor de ellos. Los rostros ilusionados y los suspiros que emergían ante la presencia del elogiado cantante. Hombres y mujeres que por igual parecían desvivirse por ese hombre en el escenario. Ese cantante había conquistado corazones por docenas. Pero estado deacuerdo con Baki, ‘Shukaku’ era algo fuera de lo común. Pero aún así, su aspecto físico le tenía sin cuidado. Era esa música… Lo que realmente debía enloquecer a las personas, lo que debía cautivarlas.

Miro la deslumbrante ropa del artista frente a ellos, la brillante chaqueta azul del otro que contrastaba perfectamente con sus rubios cabellos, los ceñidos pantalones y la despampanante guitarra de vívidos colores carmín en sus manos. El vocalista levanto una mano, saludando al público mientras una sonrisa especialmente seductora adornara sus labios, al tiempo que los emocionados gritos en el lugar no se hacían esperar. Instantes después, y como por arte de magia, esa guitarra comenzaría a desatar aquellas notas soberbias que lo habían convertido en un ídolo. Kazehiko enmudeció al percibir esa música, la misma que enloquecía su mente y trastornaba sus sentidos. Realmente era él… El autor de todas aquellas canciones que habían llevado su mente a un clímax de creatividad único.

“Resistance"  Fue la primera canción, y el pulso del escritor se aceleró inevitablemente al escuchar las primeras  destellantes y seductoras notas escapar de la guitarra. Hubiera deseado mostrar poco interés, estar presente ahí solo por complacer a Baki… Esa era manera natural de actuar, pero fue imposible. Aquella melodía era por mucho su canción predilecta, no podía creer que la apertura fuera con ella. Pronto las fantásticas notas se acompañaron de la extraordinaria voz que durante tanto tiempo había bombardeado su mente, con la hermosura y el esplendor de cada palabra, rítmicamente adecuada a la canción.

“Is your secret safe tonight? And are we out of sight?
Or will our world come tumbling down?
Will they find our hiding place? Is this our last embrace?
Or will the walls start caving in?”


Kazehiko cerró sus ojos al escuchar cada palabra perfectamente entonada. La voz de aquel excepcional cantante le pareció entonces tan irreal y enloquecedora como jamás lo había sido ¿Cómo podía alguien cantar con tan desbordante pasión y entrega?

“It could be wrong, could be wrong
But it should've been right
It could be wrong, could be wrong
Let our hearts ignite”


No tenía sentido… Tampoco el que, él mismo se sintiera entregado a cada atrayente palabra. Sólo cuando sus hermosos ojos grises se entreabrieran para mirar una vez más al autor de aquella magnifica música, notaría algo que lo sacaría de sus casillas y lo dejara atónito, congelado.

¿Era su imaginación? No… No lo era.

Sin explicación alguna, el autor de aquellas atrapantes melodías mantenía su dorada mirada posada hacia donde él se encontraba, cantando entonces con más lentitud, moviendo con mayor delicadeza sus habilidosos dedos sobre las cuerdas de su guitarra. Tal pareciera… Que lo mirara. Kazehiko sacudió la cabeza, en un intento por sacar aquellos extraños pensamientos. Menuda tontería… ¿Cómo podría siquiera pensar que el otro lo miraba? No en la inmensidad del público frente a él, entre el humo, ruido y las luces estrambóticas que inundaban el escenario ¿Cierto?

Sus ojos grises se centraron nuevamente al frente. Pero no así los del artista, que seguían justo donde el recordaba. Puestos perfectamente en su persona. Repentinamente las notas de su guitarra se aceleraron, logrando una combinación musical única y extraordinaria que hizo vibrar el escenario, llenando sus oídos de los gritos emocionados de todos los admiradores que como el, estaban deslumbrados ante la música. Sin embargo, aquella magistral mezcla de tonos, parecía no ir dirigida a ellos. Una sonrisa que Kazehiko no habría de olvidar nunca; ilumino el rostro del cantante rubio, entonando con mayor ahínco cada palabra que emergía de su garganta.

“It could be wrong, could be wrong
Are we digging a hole?
It could be wrong, could be wrong
This is out of control”


Los ojos rubios del cantante se posaron nuevamente en él, esta vez, demasiado evidente para ser pasado por alto.

-Oye… - murmuró Baki, sacando al castaño de su ensimismamiento – Creerás que estoy loco… Pero juraría que desde hace un rato, ese sujeto no hace más que mirar hacia acá –

El ojigris giró el rostro violentamente hacia el otro, mirándolo con incredulidad.

- Lo sé, lo sé – repitió Baki – Es una locura, pero lo juro. Creo que está mirando hacia acá… -Miró tras de ellos - ¿Crees que este observando a alguien del público? –

- No lo sé… - susurró secamente el chico Sabaku, observando como por fin el artista se desplazaba a lo largo del escenario, pero sin dejar de mirar ocasionalmente al lugar donde se encontraba el joven Sabaku.Tal vez no era una locura después de todo…

-Escucha Hiko… Sé que es emocionante – Baki consulto su reloj con un sutil gesto de preocupación – Pero sólo podremos quedarnos un par de canciones más ¿Deacuerdo? –

El otro permaneció callado. No le gustaba escuchar eso, aún cuando Baki tenía toda la razón. Ellos habían dicho que permanecerían tan solo unos minutos… Pero era tan difícil. Cada palabra… incluso, sabía que cada canción sería más cautivante que la anterior. Kazehiko no deseaba moverse de su lugar. No después de haberse maravillado a tal grado con tan solo las primeras notas. Esta sería seguramente la única ocasión en que podría conocer a ese artista. De verdad no quería perder la oportunidad.

-Puedes volver si lo deseas – siseo el castaño, dejando helado a Baki con su respuesta.

-¿Qué éstas diciendo? –murmuró el azabache – Kazehiko… Si nos quedamos más notaran que no está el automóvil… Peor aún, notarán que no estamos nosotros -

– Me quedaré hasta que esto se termine, ya lo decidí- Baki quedo impactado por aquella inesperada respuesta.

-¡Pero Kazehiko! –

El mencionado negó repetidas veces. Esa decisión estaba tomada. Lo había estado desde que la primera canción aturdiera sus sentidos y golpeado su autocontrol. Ahora más que nunca estaba convencido, esas letras representaban para él algo tan poderoso y sublime que aún con toda su voluntad, simplemente no podía resistir. El escritor suspiro, cerrando sus puños y mirando a donde se hallaba el vocalista.

- Me quedaré… - dijo mirando retante a su acompañante -¿Y tú? –

Baki quedó pasmado por la respuesta, aún más por la firmeza con que se lo decía. Sabía que para el Sabaku irse del concierto sería difícil. Pero jamás pensó que se negaría rotundamente. Aún cuando estaba en total desacuerdo, sólo podía hacer algo.

-Me… Me quedaré contigo – Y suspiró ante sus palabras, no del todo satisfecho con lo que decidía, pero seguro de que no tenía otra opción – Lo sabes bien… No iré a ningún lado sin ti –

Kazehiko asintió. Claro que lo sabía. Jamás habría dudado de la lealtad de Baki, sabía que se quedaría a su lado, hasta el final.

-Gracias – Las palabras salieron sutiles de la boca del joven escritor, pero con honestidad. Apreciaba en verdad que el otro fuera incapaz de abandonarlo. Se relajó en su lugar, gozando de las últimas notas de aquella canción.

“Love is our resistance they'll keep us apart and they won't stop
Breaking us down and hold me
Our lips must always be sealed”


Sólo rogaba, que valiera la pena.

*

Llegaron en la madrugada, la hora exacta ya no tenía importancia a esas alturas. Ninguno había esperado que aquello se prolongara tanto, y aunque iban predispuestos a que todos estaban enterados de su ausencia, ninguno de los dos iba realmente preparado para lo que les esperaba en la puerta principal de la casa. Baki frenó en seco, sintiendo al igual que Kazehiko, como el corazón se les helaba. Un hombre fornido de mediana edad los esperaba de brazos cruzados, recargado en la entrada de su hogar. Kazehiko sintió como un hilillo de sudor frío bajaba por su frente, hasta el cuello y perdiéndose entre los pliegues de su camiseta. Ya sabía que alguien los estaría esperando… Pero si su padre en persona se estaba tomando esa molestia, las cosas debían estar mucho peor de lo que esperaba. Sin decir nada tomo la manija de la puerta, dispuesto a salir del automóvil y confrontar a la autoridad.

-Espera – Baki había tomado su mano justo antes de que el otro abriera la puerta – Yo primero – Anunció antes de quitarse el cinturón de seguridad y salir tan rápido, que Kazehiko simplemente no había tenido tiempo de contradecirlo. El joven de cabello azabache bajo firme, aunque nervioso, caminando hasta el hombre que lo miraba serenamente – Kibishi-sama… –

-Espero que se hayan divertido – murmuró el mencionado con voz agria; aunque tranquila. Miro entonces a su hijo aún en el automóvil – Dime Baki – entrecerró sus ojos, suspirando - ¿Crees que valio la pena? -

-Mi señor… - Baki tragó saliva con pesadez, implorando por algo de firmeza para sí mismo. No se quería ver tan débil e indefenso como en el fondo de su ser se sentía – Todo es mi culpa, yo le insistí a Kazehiko-sama -  La durísima mirada del mayor se posó en él, esperando una explicación. Baki continuo – Deseaba hacer algo por él. Por su cumpleaños. No era nuestra intención desobedecer de este modo, pero sabíamos que no se nos permitiría salir. Yo… Asumo toda la responsabilidad –

-¡Baki! – Kazehiko bajó del automóvil acercándose a ambos. Detestaba cuando su compañero tomaba el riesgo de esa manera, no importaba lo mucho que se estimaran, no podía dejarle cargar con toda la culpa-¡Padre yo también soy responsable! – grito corriendo hasta encontrarse al lado del otro chico, quien lo miraba horrorizado por las palabras que acababa de decir – Yo sabía perfectamente lo que hacía, y no me importo desobedecerte. Si vas a castigar a alguien… Debe ser a mí -  Respiró nervioso - Yo soy la persona quien manda a Baki después de todo, el sólo acato mis peticiones -

Los ojos grisáceos del Sabaku mayor se posaron sobre su hijo durante intensos y largos segundos, angustiando terriblemente a ambos muchachos. Eso quería decir que el mayor estaba analizando la situación cuidadosamente. Al cabo de unos segundos por fin se atrevería a hablar.

-Me ocuparé de ti en su momento… Naturalmente eres responsable también - susurró girando el rostro hacia Baki, indicándole con un sutil gesto que debía acompañarlo – Kazehiko, a tu habitación –

-¡Pero! – Los dedos de alguien más cubrieron sus labios, impidiendo que reclamara. Esta vez la persona que le calló fue su querido amigo – Pero Baki… -

-Obedécelo, por favor – pidió el joven pelinegro, mientras palmeaba fraternalmente el hombro de Kazehiko – No lo empeores – El castaño negó, mordiendo sus labios. Nadie conocía a su padre tan bien como él. Sabía lo que seguía para ambos, sobre todo para Baki – Descuida, todo estará bien – murmuró el más alto – Tu confía en mi -

-Acompáñame Baki – murmuró el mayor sin siquiera mirarlo, entrando a la casa.

-Baki… - siseo el chico castaño casi en un suspiro, una súplica.

“No vayas, por favor”

Eso era lo que de corazón quería decir, pero aún si lo pedía, sus deseos no serían concedidos. Sufriría por esto, lo sabía. No era la primera vez y sabía de igual manera que tampoco sería la última. El azabache levanto el rostro con dignidad sabiendo de sobra que le esperaba una larga noche.


*

El concierto de aquella noche había sido en pocas palabras, glorioso. Y no era jactancioso de sus palabras, sabía que se había lucido en su presentación.  

Shukaku podía sentirlo. La música fluyendo de sus dedos, las palabras entonadas, el ambiente al borde del éxtasis… Hace años no percibía un clima tan magnificente como aquel, que llenará su espíritu de artista y lo llevara a su cumbre musical como el que había experimentado esa noche. Disfruto como en sus primeros conciertos el entregar todo y dejar fluir su ser junto con la música. Había sido increíble.

Pocas veces un evento de aquel estilo lograba dejarle de tan buen humor, aquella sensación de que absolutamente todo había sido perfecto. Pero oh sorpresa… Así se sentía. Shukaku esbozo una ardiente sonrisa, como pocas veces había hecho en su vida, llevando el cuenco de sake a sus labios y dando un suave sorbo. Se sentía con ganas de celebrar. El concierto de aquella noche cerraba una agotadora gira a lo largo de Japón ¿Lo siguiente? Había considerado mucho el salir del país, viajar, divertirse… Ese era el plan, pero en un abrir y cerrar de ojos, el plan había quedado anulado en su totalidad. Ahora más que nunca deseaba quedarse.

Era poco habitual en él poner demasiada atención en sus admiradores, pero aquella noche algo había sido sustancialmente diferente. Mirando descuidadamente a su emocionado público, se había topado con una peculiar figura, oculta entre los numerosos fanáticos que gritaban eufóricos su nombre. Su imagen le llego como un shock, perturbador y poderoso. El encuentro había sido tan inesperado que por fracciones de segundos le paralizo, tanto que por un momento creyó que no podría seguir cantando. Sus ojos dorados inspeccionaron a conciencia esa figura; miraron el cabello castaño, el particular color de su piel… No podía equivocarse, era él.

Se acercó a uno de los estantes, tomando un libro del mismo y leyendo el título. Era un libro interesante…Fascinante. Le había encantado desde el inicio y lo había leído con desmedida curiosidad, ahora comprendía el porque había ganado un premio y era nombrado con frecuencia entre los medios. Sonrió al contemplar el nombre del autor en letras doradas.

-Sabaku no Kazehiko –siseo, esbozando a la vez una juguetona sonrisa –

No podía equivocarse. El autor de ese libro y el chico que había visto aquella noche en su concierto: Eran la misma persona. Estaba seguro, después de todo ¿Quién podría olvidar a alguien como ese muchacho? Era todo muy curioso, el mismo no había tenido que buscarlo. Ese chico había llegado por voluntad propia a su camino, justo donde él lo quería. Shukaku se dejó caer en el sofá, mirando el turbio líquido de su cuenco y sonriendo al pensar que igual que el pequeño bol entre sus dedos, pronto ese muchacho estaría a su alcance, una vez más.

En esos momentos de su vida, tenía los medios para conseguir ese preciado objetivo.  Y lo lograría, no se le iría nuevamente de las manos.  

-Esta vez, no vas a librarte de mí tan fácil – dijo aún sonriendo, y acercando su bebida a sus labios – No me permitiré el perderte otra vez, ‘Hiko’ -  

*

Como dolía… Sentía el cuerpo entero quebrado por el dolor. Tanto que no se atrevía a abrir los ojos. Si así se sentía, no quería saber de donde provenía tanta incomodidad.  Era incapaz de especificar un sitio que molestara más que otro, simplemente percibía como si cada parte de si mismo ardiera en llamas ¿Qué le habían hecho esta vez? No podía ni deseaba recordarlo. Entreabrió sus ojos lentamente; mirando todo a su alrededor borroso en un principio y pestañeando con dificultad hasta que el ambiente a su alrededor recobrara la nitidez.

-No te esfuerces por favor –

Giró el rostro lentamente, observando a un lado suyo a Kazehiko que colocaba un trozo de tela humeda en su rostro, limpiando con extremo cuidado sus mejillas y labios. Al parecer había perdido la conciencia otra vez… Ya comenzaba a recordar... Si había perdido el conocimiento, eso quería decir que el padre de Kazehiko había sido particularmente brutal con él. Kibishi jamás le causaba una contusión que le hiciera perder la conciencia de manera inmediata, sino lo  hacía con lentitud, a través del dolor. Era cuando el maltrato físico fuera tan insoportable, que obligaba a otros a desmayarse. Eso era… Baki miró como la delgada tela en las manos del Sabaku se teñía de color carmín.

-¿Qué hora es? – dijo mirando afuera, aún se veía oscuro –

-Casi las seis – respondió el Sabaku humedeciendo la telita.

¿Las seis?... Demonios, ¿Cuánto tiempo había dormido?

-Dime que no tengo nada roto – susurró Baki, todavía muy obnubilado pero en un gesto divertido.

Kazehiko negó con la cabeza, pero no precisamente respondiendo a la duda del pelinegro.

-No tengo idea – dijo cortando la gruesa venda que cubría el torso de su querido amigo – No soy doctor… - levanto el rostro mirando al otro. En verdad hacía lo que podía, considerando la cantidad de daño que su padre había causado en Baki. Había días… En que simplemente odiaba a su padre. Con todo su ser -Dame tu brazo – Su voz sonaba molesta, desesperada. No tenía muchos deseos de hablar.

Baki permaneció en silencio al presentir el enojo en su voz. Se limitó a obedecerlo y mirar como con extremo cuidado como Kazehiko untaba una pomadita blanquecina sobre toda la zona amoratada que surcaba su brazo. El pelinegro ahogo un gemido al sentir como los dedos del menor se extendían sobre su piel junto con la crema. Aquello dolía horrorosamente, pero si se quejaba seguramente perturbaría al menor, más de lo que ya estaba.  Permaneció en silencio, aguantando el dolor, como siempre.

-Padre no tiene derecho a hacerte esto… - susurró el joven Sabaku mordiendo su labio con inusual ferocidad – No es intocable sabes… ¿Por qué tiene que herirte tanto…? Nada fue tu culpa – Levantó el rostro mirando a su amigo – Si vuelve a golpearte yo… -

-No harás nada – interrumpió el otro, tomando el mismo la crema y colocando un poco sobre su pecho – Te lo prohíbo. Entiéndelo, es la manera en que trabaja. Es el modo en que le enseñaron, y seguramente… El mismo en que tú tendrás que trabajar un día –

El menor negó de inmediato. No… La sola idea le asqueaba, no podía aceptar una vida como esa. Levanto el rostro, mirando fijamente el cuerpo de Baki. Su padre no había tenido piedad esta vez. Golpes en la espalda, el pecho, brazos y piernas. Miró las heridas en los brazos del otro, era donde estaba más lastimado, seguramente al protegerse el rostro. ¿Cómo había sido capaz infringido tan cruel castigo contra su mejor amigo? ¿Qué despiadadas herramientas había usado en él? No quería siquiera saber… Había muchas cosas que su padre, el señor de los Sabaku hacía, y que el ciertamente, prefería desconocer.  Sin embargo, hasta cierto punto se podía decir que Baki era afortunado de estar con vida. La mayoría de quienes desafiaban a su padre, no llegaban a contarlo. En el mejor de los casos terminaban sádicamente amputados como era la ley en la familia Sabaku. Kazehiko no lo había permitido, Baki era en ese sentido protegido, y su determinación había sido tan férrea que incluso su padre se había visto obligado a respetarla. Aún así, el inhumano trato que había tenido que recibir de las manos de Sabaku no Kibishi, le hacía arder la sangre ¿Esto era lo que él considera una reprimenda? ¿Casi matarlo? Era demasiado cruel…

-Baki – susurró Kazehiko vendando el brazo del otro – Lo siento tanto… Tanto en verdad – El chico se observaba tranquilo, pero genuinamente entristecido por lo que había ocurrido. En un determinado momento bajo el rostro, temeroso de que las lágrimas contenidas en sus ojos lo delataran – Si nos hubiéramos ido del concierto cuando tú me lo pediste… Si no hubiéramos ido siquiera, esto seguramente no… -

-¿No hubiera pasado? – Baki agregó una sonrisa a sus palabras - ¿Realmente crees eso? – Kazehiko lo miró interrogante – Bueno, quiensabe. Personalmente, no lamento nada je –

-¡Pero qué dices! – El joven Sabaku se levantó mirándolo estupefacto - ¡Mira cómo te dejo! –

-Hiko – murmuró el azabache – ¿Qué esperas de alguien que sirve a una familia yakuza? ¿Piensas que saldrá ileso siempre? -

El otro calló al escucharlo. Sí, tenía razón. Ese hecho era algo que detestaba recordar. Una familia yakuza, una familia de muerte y sangre putrefacta… Eso eran. Bajo el rostro avergonzado al pensar en su origen, renuente a aceptar la vida de tortura y maldad a la que estaba destinado desde el momento en que nació. Ser escritor le había abierto un mundo fantástico, lleno de amor y sensibilidad, pero muy lejos de su alcance. No obstante, una vez que se casara estaría obligado a renunciar a todo eso, a dejarlo atrás, y entregarse de lleno a ese mundo que tanto aborrecía.

Eran tantas emociones; dolor, rabia, miedo, impotencia… Todo se conglomero en su ser, desatándose bajo la forma de cristalinas lágrimas. El menor cubrió su boca, temeroso que un gemido o un suspiro angustioso escapara de sus labios.

-Está bien – murmuró Baki apoyando su mano en el hombro del otro – No eres de piedra, sabes –

El otro le contemplo, asintiendo y tranquilizándose un poco. No podía quebrarse justo ahora.

-Baki… Yo… -

Un suave golpe en la puerta les interrumpió. No esperaban que alguien los molestara a esa hora, no era lo habitual, pero llegaba a ocurrir en esa casa. Acto seguido la puerta se abrió discretamente, mostrando a una chica vestida de doncella, misma que hizo una tímida reverencia y se dirigía al joven Sabaku.

- Kazehiko-sama, su padre desea hablar con usted –

*

Continuara…
The Resistance
Ok, un fic bastante diferente a lo que acostumbro xD La parejita es por supuesto: ShukaHiko, si Shukaku y el Cuarto Kazekage. Una pareja que nos pertenece a MelancholyRhinestone y a mi (L) dedicado a ti amor.

Solo algunas aclaraciones:

Personajes de Naruto que aparecen:

*Sabaku no Kazehiko --> Imagen Cuarto Kazekage o Padre de Gaara. Este es el nombre que MelancholyRhinestone le ha dado a modo de improvisar.
*Shukaku  Imagen  (En su versión humana, y tambien propiedad de MelancholyRhinestone, asi como la bella imagen usada al principio de cada capitulo)
*Sabaku no Kibishi --> Padre de Kazehiko
*Baki
*Yashamaru
*Karura

Por supuesto el título del fanfic y los capitulos, estan basados en el disco "The Resistance" del grupo Muse x3

Advertencias

AU, Lemon, Angst, Confort, Tortura.
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Thu Jan 19, 2012, 4:54 PM


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  • Listening to: Carina Round - Oh Leaving
  • Reading: El resplandor
  • Watching: Adventure Time
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Comments


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:iconchristian1383:
christian1383 Featured By Owner Mar 28, 2013  Hobbyist Digital Artist
Thanks a lot for the watch:)
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:iconxin-yii:
Xin-yii Featured By Owner Mar 17, 2013  Student Filmographer
Commission done honey. :heart: [link]
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:iconbloodlust-okami:
Bloodlust-Okami Featured By Owner Mar 3, 2013  Hobbyist General Artist
Thank you for watching. =]
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:iconmelancholyrhinestone:
MelancholyRhinestone Featured By Owner Jan 17, 2013  Professional General Artist
te lo dije hahaha la animaci˛n es una completa mierdaaaaaaaaa estan todos mal dibujados en serio....y si sale la Mat**** y puro relleno y mas aparte ahora resulta que el cabello de la karura es casta˝o como el de la piru piru hahaha
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:iconyerhon:
Yerhon Featured By Owner Jan 19, 2013  Professional Writer
Lo sÚ xD Me indigna que metan a esa vieja, pero total. Lo ˙nico que vale la pena es escuchar a Hiko jajajaja De menos pregunto por el novio XP
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:iconmelancholyrhinestone:
MelancholyRhinestone Featured By Owner Dec 18, 2012  Professional General Artist
Gaara: amor, estas bien?
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:iconyerhon:
Yerhon Featured By Owner Dec 18, 2012  Professional Writer
Lee: *lo abraza* Ahora lo estoy
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:icondiosmaligno:
DiosMaligno Featured By Owner Nov 28, 2012  Student Digital Artist
Thanks for watching~ :love:
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:iconbloody-goodbyes:
Bloody-Goodbyes Featured By Owner Nov 3, 2012
Thank you for the :+devwatch: and llama! :D
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:iconicy-kisses:
icy-kisses Featured By Owner Sep 21, 2012  Student Digital Artist
Thank you so much for the +watch, I really appreciate it! :heart:
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